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<; LUNES 20 de Diciembre de 2004 - ENVIAR POR E-MAIL < r/enviaraunamigo@Top>
Los sueños imperiales de Putin
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< /nota.asp?nota_id=664702&origen=amigo envio&gt ; Por Vytautas Landsbergis Para LA NACION ESTRASBURGO Dividir a un pueblo para conquistarlo es una estrategia inmoral que ha persistido a lo largo de la historia. Desde Alejandro Magno hasta Stalin el Cruel, sus variantes han servido para someter las naciones a la voluntad de un emperador. Hoy asistimos a una nueva aplicación de esta estrategia. A la chita callando, el presidente Vladimir Putin intenta restaurar la supremacía del Kremlin sobre los territorios "perdidos" en 1991, cuando la Unión Soviética hizo implosión. Pero en las elecciones de Ucrania se le fue la mano y reveló abiertamente al mundo sus propósitos neoimperialistas. Tras las protestas multitudinarias en Kiev, el presidente ruso ha dicho que podrá colaborar con el gobierno que elija el pueblo ucraniano, sea cual fuere. Son sólo palabras. En el pensamiento y en los hechos, Putin no quiere para Ucrania un gobernante que no haya sido puesto por él. Ningún precio le parece demasiado alto con tal de lograr ese objetivo. Por eso ha recurrido a la amenaza tradicional: dividir Ucrania. Lo digo por experiencia, ya que nosotros fuimos objeto de los designios imperialistas rusos. Cuando Lituania y, luego, Estonia y Letonia aprovecharon la oportunidad de liberarse, en 1990-1991 (Stalin había ocupado los Estados Bálticos a comienzos de la Segunda Guerra Mundial) el Kremlin no permaneció ocioso. Sabía que el resto de las colonias rusas -las llamadas "repúblicas soviéticas"- querrían seguir a los ingratos Estados bálticos hacia la libertad. Si bien los gobernantes rusos de entonces sólo eran comunistas de nombre, no vacilaron en echar mano de las viejas recetas leninistas. Empezaron a instigar y fomentar divisiones y disputas. Atizaron supuestos resentimientos entre diversas comunidades nacionales o étnicas basándose en la idea de Lenin de que hasta pequeños grupos de aldeas podían exigir la autonomía territorial. Reparen en la palabra "territorial". Nunca se habló de las exigencias normales de autonomía cultural como un medio de conservar la identidad y, supuestamente, protegerse. Al parecer, la única autonomía aceptable era la territorial. Así, las minorías se convirtieron en mayorías a las que sería fácil manipular. Crea suficientes divisiones y alimenta suficientes resentimientos en una nación, la reducirás a una mera sociedad arruinada dentro de un territorio nacional. Arma a algunas de estas estructuras minoritarias fabricadas, para que puedan exigir la autonomía a punta de pistola, y provocarás el tipo de caos que el Kremlin puede usar para reafirmar su control. Por suerte, los lituanos, estonios y letones comprendieron el juego. Rusia también fracasó en Crimea, en 1991, cuando intentó aplicar allí su vieja estrategia. Pero estos reveses no indujeron al Kremlin a abandonarla. Por el contrario, Rusia persistió en sus ambiciones imperiales y esa constancia ha dado frutos. Rusia ha creado una serie de pequeños estados artificiales alrededor del Mar Negro. Georgia y Moldavia han sido divididas mediante la aparición de republiquetas criminales, sustentadas y amparadas militarmente por el Kremlin. En la misma semana en que se inmiscuyó en las elecciones presidenciales de Ucrania, Putin amenazó con bloquear a una de esas republiquetas (la región de Abjasia, en Georgia) por haber tenido la osadía de votar a un presidente que no era del agrado del Kremlin. Moldavia ha quedado particularmente indefensa frente a los designios imperiales de Rusia. Esta mantiene en el Transdniéster un contingente formidable que lo gobierna con la colaboración de las bandas locales. La contigüidad a este territorio sin ley ha contribuido a que Moldavia sea el país más pobre de Europa. Al este, el Kremlin instigó una guerra étnica tan sangrienta entre Armenia y Azerbaiján, que la única salida que les quedó fue pedir la intervención de Rusia, igual que en el Transdniéster, para establecer una especie de Pax Ruthena. Ahora, el pueblo ucraniano podría afrontar una prueba similar. Los partidarios de Viktor Yanukovich amenazaron con buscar la autonomía si Viktor Yushchenko, legítimo ganador en las elecciones, asumía la presidencia. ¿Quién puede dudar de que detrás de todo eso está la mano de Rusia? El alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, una fiel criatura de Putin, asistió al mitin en que se pidió la autonomía. ¿Se habría atrevido a hacerlo sin la aprobación del monarca elegido por el Kremlin? Putin reclama abiertamente esta parte de Ucrania como una "cuestión interna" rusa. Los ucranianos de habla rusa han visto la desesperación económica y, a veces, los derramamientos de sangre causados por los movimientos autonomistas que fabrica el Kremlin. Es de esperar que se percaten de que Putin los está convirtiendo en peones suyos. Yushchenko y su Revolución Naranja encaran la misma prueba que afrontamos los demócratas lituanos en 1990-1991: demostrar que democracia no es sinónimo de dominio, represión o eliminación de una minoría, sea cual fuere, por la mayoría. Lituania la superó. Confío en que Yushchenko y su equipo también lo harán. Pero ocurre que Europa y el resto del mundo también están siendo puestos a prueba. Rusia ha entrado en una transición de la Federación Rusa de Boris Yeltsin al régimen unitario y autoritario de Putin y sus antiguos camaradas de la KGB. Europa, Estados Unidos y el mundo en general deben ver la "democracia dirigida" de Putin tal como verdaderamente es. Y deben oponerse, todos juntos, a sus sueños neoimperialistas. El primer paso es hacer que Rusia cumpla su promesa de retirar sus tropas de Moldavia y Georgia. (La formuló, con carácter obligatorio, ante el Consejo Europeo y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.) Además, es preciso rechazar cualquier plan de "defender" militarmente a Yanukovich y la parte oriental de Ucrania. El autor fue el primer presidente de Lituania, tras su independencia de La Unión Soviética; actualmente es diputado del Parlamento Europeo. © Project Syndicate y LA NACION (Traducción de Zoraida J. Valcárcel) Si desea acceder a más información, contenidos relacionados, material audiovisual y opiniones de nuestros lectores ingrese en : <;origen=amigo envio>
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